Dime si recuerdas mi olor.
La flor como terreno,
sucumbe ante la lejanía.
Y me atrapa la melancolía,
de un domingo bebido.
Tus pies ante mi encuadre,
siempre serán sonrisa bajo el sol.
Mi pasión es absurda,
por mis ojos de niño comandante
y la inconsciencia de amar.
Como lo hizo mama
…incondicionalmente,
ante una luna
y tu atardecer forzado.
Las horas dominan puñales de recuerdo.
Mi magia ahora baila con la muerte.
El no saber limita
el sentimiento puro.
Es sensato no pensar,
imaginándote bailar a sus mejillas albinas.
Tu voz ronca iniciando una aventura de sangre,
sin mis manos al tambor.
Así funciona la mente intoxicada.
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